Pero de un día a otro te ves envuelto en circunstancias que jamás se hubieran pasado por tu mente y crees que todo es un sueño del cual no quieres despertar, empiezas a conocer personas que jamar imaginaste que conocerías, empiezas a ser gracioso, hablas con quien quieras, caes bien, eres realmente simpático a los ojos de los demás, sientes que ahora la vida sí te sonríe. Ahora te despiertas con un aire más renovado y literalmente con el pie derecho, tienes todo a tu favor y nada puede hacer cambiar de mentalidad porque ahora eres una persona nueva y con aspiraciones grandes tanto así, que la chica que no te miraba ni porque te quería pedir plata está allí junto a ti, la tienes a tu lado siguiéndote a todos lados y dándote siempre la razón de todas las estupideces que hagas o digas. Finalmente la consigues a una chica, sí esa que siempre deseaste y que ahora es solo tuya, esa te dice todos los días lo genial que eres y lo mucho que te quiere y que no deja de pensar en ti cada minuto de su vida. Esta realmente loca por ti y da todo de sí para hacerte sentir bien y tú aún sigues siendo divertido y ya nadie te putea ni te lornea, ya no eres más blanco fácil de burlas y mofas. Ahora eres un tipo con vida.
lunes, 8 de junio de 2009
Cuando sí eres tú
domingo, 7 de junio de 2009
El hijo del diablo
Eran casi la media noche, esperaba a mi compañero de trabajo quien llegaría a continuar el horario de trabajo y a cumplir con su turno de trabajo. El mío ya había concluido hace unos treinta minutos. Esperaba impaciente, la niebla se hacía cada vez más espesa y la luna me servía para iluminar escasamente el horizonte. Llame un y otra vez al teléfono de mi compañero, pero no encontraba respuesta alguna y no podía dejar el lugar sin alguien al cuidado. El clima gélido era realmente insoportable, no podía más e intentaba amainar el frio frotante una y otras vez las manos y echando soplidos sobre ella, pero todo era inútil y nada podía hacerme sentir hacer mejor. La ira se apoderaba de mí, tenía ganas de irme y dejar todo allí, pero hacer ello me traería problemas realmente complicados. Caminaba de un lado a otro sin saber qué hacer e intentando tener comunicación con mi compañero, que pocas veces llega tarde al trabajo y no podía concebir que aún no se encuentre allí, trataba de calmarme escuchando un poco de radio pero la lejanía del lugar hacia que la señal se hiciera cada vez más distorsionada, luego intente calmarme pensando en lo que haría al llegar a casa, pensar en el plato de comida que me esperaba, la taza de café hirviendo, pero siendo el calor de humano y el que más deseaba tener a mi lado: mi esposa, quien tenía unos seis meses de gestación. Los minutos parecían horas, estaba desesperado y así que para apaciguar el frio, la ira, frustración decidí dar una ronda más por el espeso campo lleno de árboles, arbustos y cubierto por la oscuridad de la noche.
Caminaba frotando las manos a más no poder, mirando a todos los lados, cuando de repente sentí un ruido extraño, algo así como pisadas muy pequeñas y en seguida cogí una pequeña linterna y alumbre lo más rápido posible tratando de ver que fue lo que sucedió, pero no había nada y trate de pensar que todo era mi imaginación; seguí caminando, ahora cuesta debajo de la colina. Caminaba por los arboles cuando en eso empecé a escuchar los llantos de un niño a lo lejos, no le di importancia y seguí el camino, pero mientras más me alejaba más fuerte era el llanto y parecía que era un llanto de auxilio que reclamaba por ayuda. No tenía miedo y algo me decía que debía ir en busca de el llanto y saber que era lo que sucedía así que me empecé a guiar por el llanto para tratar de llegar a donde se encontraba el niño, luego de unos minutos divise a lo lejos a los pies de un árbol algo, así que apunte con la linterna y era de allí de donde provenían dicho gritos, era algo que estaba cubierto con una manta de color celeste envuelta casi a la perfección. El llanto era cada vez más fuerte y desgarrador, cada vez que daba un paso hacia el niño había algo que me decía que me vaya lo más rápido posible del lugar, la piel se me escarapelaba, sudaba como nunca, cada vez que me acercaba el llanto se hacía más tenue, como si él supiera que estoy yendo a su encuentro. Me acerque lo más que pude lo tenía a mis pies, ya no lloraba, había un silencio escalofriante, intente mirar por encima pero estaba todo cubierto así que con un mano cogí la linterna y con la otra me incline para dar vuelta pero las manos me temblaban. Estaba temeroso, casi al borde de un infarto; logre dar vuelta y lo primero que puede observar eran dos ojos muy brillosos y resplandecientes que me cegaron por completo, todo fue muy rápido él se lanzo sobre mí, directo a la cara cogiéndose de ella con unas garras que se aferraban a mi rostro haciendo caer al suelo y sin poder gritar, sentía la sangre recorrer mi rostro, los gritos se volvieron a oír, era él que gritaba mientras me atacaba y me desgarraba el rostro. Seguía tirado en el piso sin poder dar algún grito de ayuda así que todo dependía de mí y pude coger una pequeña cuchilla que tenía en el bolsillo derecho, lo saque e intente sacármelo de encima cortando sus manos pero él no se dejaba y yo ya perdía fuerzas por la gran cantidad de sangre que estaba perdiendo, cuando logre incrustar la cuchilla en su cuello empujándola con una rabia increíble y casi en su totalidad, luego él salto y dejo mi rostro y pude ver como cayó al piso. Luego se paro casi al instante y huyó lo más rápido posible desapareciendo en la neblina espesa. No sé si era un niño, un viejo o un animal, pero de lo que sí estoy seguro es que era color rojo y que poseía unas garras capaces de matarme. Intente pararme pero el dolor era realmente increíble, trate de comunicarme con la base, y me di cuenta que la radio estuvo encendida en todo momento así que intente hablar pero me era imposible y desmalle en el intento.
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